Los temas que considero de alguna forma hemos desarrollado a lo largo de nuestra vida, aunque quizás algunos hayan estado o estén ausentes; sin embargo no te sientas cohibido a leerlos, estoy segura que alguna semilla de libertad dejará en tu mente. Así que hablaremos acerca de:
Tu identidad: Todo lo relacionado a cada persona, iniciando en el «yo interior» que se refleja en el exterior. Lo que afecta nuestro interior es una marca de la forma como afectamos a quienes nos rodean. Discernir e identificar en quien creo, quien me ama de manera incomprensible, me lleva a entender que su gracia y su favor están sobre mí. Es una respuesta única Dios; sea cual sea la manera de pensar, nadie puede por sí mismo hacer todo lo que vemos, sin dejar de reconocer que el Poder Sobrenatural de Dios, es el que permite la vida y me concede la libertad de escoger en quien o qué creer. Aquí puedes darte un espacio para reflexionar del amor de Jesús que te guía por sobre la adversidad a través de la guía del Espíritu Santo.
Lo que hacemos también es parte de nuestra identidad; por lo que es bueno hacernos algunas preguntas como: ¿Lo que he determinado hacer con mi tiempo, me conduce a lograr una prosperidad financiera?, ¿Me empuja a obtener mejores beneficios físicos y a ser mejor persona a través de mi desempeño?, ¿Puedo cambiar o modificar lo que hago? ¿Cuáles son mis miedos, frente a lo que hago?.
Tu familia: Lo que sucede a nuestra familia afecta nuestro crecimiento y viceversa, un juego que va y viene, el asunto es hasta donde actuar, cuando permitir que sucedan procesos sin interferir y/o dejarlos a la voluntad divina.
Tu Pareja: Quien es mi pareja, que consecuencias y desafíos trae a mi vida; así como yo también genero infinidad de inquietudes al otro. ¿Cómo identifico y decido con quien voy a ser pareja? ¿Soy la persona idónea para mi pareja y es ella, la ayuda y compañero(a) qué me multiplica para actuar como uno solo?
Tu Prójimo: Siempre sabemos a quién nos referimos con el prójimo, pero ¿somos conscientes de la manera de cómo servirles y cómo podemos contribuir a los vecinos, la sociedad, la política, el país, la iglesia y al mundo entero? ¿O se vuelve utópico?
Contacto: ¿Necesitas ayuda, alguien que te escuche, que pueda aportar al discernimiento y buscar una salida? Escríbenos, estaremos atentos.
Por último, te invito a participar activamente con tu mejor aporte desde el interior, creyendo que tienes algo novedoso o un aporte, que «alguien» necesita conocer para crecer el alma que alimente su espíritu y por supuesto que se refleje en la vida que hoy experimenta. Mil gracias!
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