Similar a la marca de agua sobre una foto o una publicidad, podríamos decir que la manera como recordamos nuestra infancia se convierte en una «marca impresa» para el resto de nuestra vida o al menos para gran parte de ella; depende de lo que elijamos en el transcurrir de los años. Sin embargo algunas veces, pensar en cómo denominar nuestra marca de infancia puede no ser tan clara y hasta confusa, pero aunque no sea sencillo, hay un camino que la transforma y se basa en la Fe.
Empezaré por contarte que cuándo me hacen la pregunta ¿Cómo fue tu niñez?, mi respuesta es «la disfruté mucho y reconozco que fui feliz en muchas formas». Pero si te confieso algunos detalles como por ejemplo: que mi papá no estuvo presente en mi niñez y que la situación financiera en casa era apretada, entonces no hace sentido «haber sido feliz» porque hubo momentos no tan agradables. Sin embargo, elegí concluir que fue muy buena pese a las dificultades. Puedo asegurar que Dios siempre estuvo pendiente de mí, me llevó a vivir lo necesario para impulsarme en salir adelante con el objetivo de hacer de mí quien soy, con defectos y virtudes.
Al reflexionar con el transcurrir del tiempo, aunque parezca extraño, los errores del pasado son justo los que me hicieron pensar, soñar y vivir para lograr avanzar hacia el propósito que se formó en algún momento de mi vida.
Existieron personas que fueron influyentes para bien ó mal en mi niñez, pero siempre sentí que tenía la libertad de hablar con Dios, algo que hacía durante horas antes de acostarme y no me cansaba, hablaba con EL con tal seguridad que sabía que me escuchaba. Vivía lo que hoy llamo «relación con Dios».
En mi niñez, pensaba en hacer las cosas bien, en dejar huella, ser un buen ejemplo y esto, me hacía concentrar en el estudio, entre otras cosas. Por otro lado, era consciente de las dificultades financieras pero no me sentía inferior a otras niños(a), existía un pensamiento interno en donde las cosas materiales no eran lo más importante, pensaba que podría alcanzarlas en algún momento y quería ayudar a mi familia (mi madre, mis abuelos y hermanos), era cuestión de esforzarme, pues la dificultad que tenía sería pasajera, no duraría siempre.
Otra situación en mi niñez, surgía cuando pensaba en mi padre, sentía que si le hablaba lo suficiente, lograría cambiar aquello que no estaba bien con él, lo intenté en varias ocasiones, pero no pasó nada. Este asunto, generaba tristeza y duda constante porque creía que se debía resolver, hasta que el tiempo pasa y te das por vencido, entonces acepté que era muy poco lo que podía hacer pero aún así, sentía que todo estaría bien.
Lo que me sostuvo en todas las situaciones vividas en la niñez fue una «certeza interior» que es la misma FE. Era creer que pasarían cosas nuevas que modificarían el pasado y estaba Dios con quien siempre hablaba. Sumado a esta FE, estaba rodeada de mi familia que me infundía a tomar buenas decisiones en la vida, al fin de cuentas fueron sus marcas de agua las que contribuyeron a tener mi propia marca.
Te he relatado parte de mi experiencia y te dejo esta pregunta para reflexionar ¿Quieres hacer algo para transformar la marca de agua que se formó en tu niñez, en caso que no haya sido agradable?

Te dejo con esta cita bíblica para que lo pienses, ¿Qué opinas?
Mateo 19:13-15 Jesús y los niños
13 Llevaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban.
14 Jesús dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos». 15 Después de poner las manos sobre ellos, se fue de allí.
Los recuerdos de la infancia son poderosos y la tarea es clara, es necesario que confrontes las dificultades de tu niñez, no se trata de cambiar el pasado, es transformar tu mente con el poder interno de la Fe que tienes guardado y por lo que tienes convicción, así tu «marca de infancia» será renovada y puedes usarla como motor para lograr lo que te propongas.

2 comentarios sobre “¿Qué recuerdas de tu infancia?”