Pasamos tiempo preocupados y afanados por algo que hacemos en casa, el trabajo u otro lugar. No se trata de dejar de hacerlas, es sentarnos a los pies de Jesús y ser su discípulo. Reflexionar que es «esa cosa» que debemos cambiar e invitar a Jesús a venir a nuestro lugar, solo debemos pedírselo.
Sí necesitas ayuda para ayudar a descubrir que es lo que te angustia:
