¿Te suena fácil amar lo que te gusta, que esté acorde a tus sentimientos y valores? Sí tu respuesta es «Sí», ¿Qué tanto has amado a quien hace lo que no te gusta? Es necesario tomar tiempo para pensar lo que significa, porque amar involucra una determinación en el corazón, el alma y la mente, por encima de los sentimientos.
Estarás de acuerdo en que tu enemigo es quizás la persona más difícil de amar, ¿verdad? Sin embargo, aunque no le asignes la palabra «enemigo» a alguien, probablemente conoces una persona que cuesta amar por múltiples razones: hizo algo indebido, te ofendió, tomó algo que era tuyo, no te ayudó cuando lo necesitabas, fue injusto contigo, piensas que te odia o simplemente te cae mal hasta sin razón explícita.
Toma unos minutos y piensa:
- En la persona más cercana y difícil de amar que conoces
- ¿Por qué te cuesta amarla? ¿Qué dolor o frustración causo en ti?
- ¿Sientes que nunca habló contigo y no se arrepintió?
Tienes las motivaciones claras en ti, pero no quiere decir que tengas la razón. Es una persona que conoces y ya existe un registro de las acciones con esa persona. Ahora piensa en el siguiente caso(real):
Un joven con no buena presencia (dando una imagen de alguien que está en malos vicios) ingresa a un conjunto residencial porque viene huyendo de una persecución, no sabes lo que sucede pero lo primero que se asume es que invadió propiedad privada, seguramente iba a robar y es un peligro para una comunidad. Lo capturan los mismos habitantes y deciden tomar justicia y pegarle. Cuando le pegan, una persona dice que «¡Paren! ya no más», pero se gana un gran problema con la mayoría. Al final, llega la policía y se lleva al joven. Posteriormente, escuchas a una persona que dice, que el joven no iba a robar sino que venía huyendo de alguien, pero no lo mencionó en el momento justo. Y todo el mundo decía que le pegaran al joven con mala presentación. Ahora, responde para ti estas preguntas:
- ¿Lo defenderías, sabiendo que te acusarán a ti también?
- ¿Apoyarías que le peguen, si es una persona que no conoces?
- Y si ese joven fuera tu hijo, ¿lo acusarías y permitirías que la ley tome su acción ?
Ahora que tienes respuestas ¿Cuál consideras que es tu enemigo, a la persona que conoces, con quien no te la llevas bien o el joven desconocido de presentación que no te causa confianza?
En este punto de reflexión, mira lo que el Señor Jesús enseñó:
Mateo 5:38-48 El amor hacia los enemigos
38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehuses. 43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Jesús se centró en que ames al enemigo, porque es la mejor forma de explicar el inmenso amor del Padre Celestial por sus hijos. Sí la persona que no es fácil de amar, fuera tu hijo(a), ¿Crees que cambia algo en tu forma de verla?
Hacer lo difícil genera recompensa. Se necesita tomar un ejemplo altamente difícil de entender para comprenderlo. Como el que hizo Jesús, que clamó por ti y por mí a Dios, aún siendo clavado en la cruz ¿Cuál es entonces la recompensa por amar a los enemigos o al más difícil? Ser reconocidos como hijos de Dios, lo que trae privilegios como el perdón de nuestros pecados, la salvación y la vida eterna.
¿Cómo logras amar lo difícil?
Empieza por reconocer que eres difícil de amar para otros. Sí sientes que las personas difíciles de amar son los demás, inicia por aceptar a Jesucristo como tu maestro y ejemplo en la manera de actuar. El Señor Jesús te hace perfecto ante Dios por causa de su amor, perdonando la terquedad y toda dureza del corazón. ¿Quieres ser perdonado, pero no perdonas a otro? ¿Quieres que te acepten y te amen como eres, pero no estás dispuesto a amar al otro «tal y como es»? Toma un tiempo de reflexión y pensamientos claros transformarán poco a poco tu forma de proceder.
Al comprender cuán grande es el amor de Dios por ti, se doblegará tu antigua manera de pensar, entonces amar lo difícil será posible.
Un Secreto: cuando estés en una situación que te cuesta pasar por alto y juzgas con dureza a otros, responde esta pregunta: ¿Qué haría el Señor Jesús si estuviera en tu lugar? La respuesta puede implicar estar en desacuerdo a la mayoría de personas, pero tu espíritu crecerá en sabiduría. Solo Jesús es Santo, te lleva a la santidad por creer en EL y seguir su ejemplo.
Amando lo difícil, es el verdadero sacrificio de tu propio ego, gustos y pensamientos. El beneficio lo recibe el otro y la recompensa la recibirás tú.
Sí lograste amar a alguien difícil, comparte la experiencia, así edificas el alma de otros. Mira el siguiente ejemplo del ex-jugador de fútbol Alexis Viera:

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