¿Has pensado que no tienes paciencia para tolerar alguna situación o a una persona? A este sentimiento se suma un pasado difícil de olvidar, una vida ocupada que no da tregua o el carácter que no se adapta; suficiente para seguir un camino que tiene tres bases sólidas: la bondad, la empatía y el amor.
Mencionar actos como la bondad, la empatía y cualquier manifestación de amor parece ser efímero, pero en realidad puedes hacerlos permanecer en lo profundo del corazón para que sean parte de tu identidad y volverse legado para tus próximas generaciones.
1. La paciencia y la bondad son un regalo para ti
Existe la tendencia a creer que los dones son por causa del razonamiento, del pensamiento o de los sentimientos, desconociendo que es Dios quien concede los frutos del Espíritu. No vienen por causa de cumplir una ley o norma. Sí piensas que la paciencia y la bondad proviene del hombre y no de Dios, lo más probable es que se llegue al orgullo y se genere una guerra en el interior que dista de lo que Dios tiene para quienes confían en ÉL.
Gálatas 5:22-23 RV 1960
22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Existe la percepción que al dar un abrazo es porque la otra persona lo necesita pero el primer efecto es sanar tu interior; puedes votar la coraza de dureza que no deja expresar el amor. En este punto necesitas usar el poder del amor y en especial del dominio propio.
2 Timoteo 1:7RV 1960 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Te comparto este caso real:
«Por muchos años he cuidado de mi abuelo, que me llevó a comprender que el abrazo retenido por no romper en llanto es justo el que me hace libre de las cargas. Pensaba que solo debía concentrarme más en las acciones, pero entendí que un abrazo aumenta la comprensión y expresa sin palabras el amor, se vale llorar y te libera de cargas.«
Sí por cada situación compleja, diéramos un abrazo, seguro todo cambiaría rápidamente, pero siendo realista, dar el abrazo requiere de bondad y humildad. Todo un desafío que tienes desde ahora.
2. Intercambiar de lugar con otro, frena tu impaciencia
Como en la mayoría de las cosas de la vida, se hace necesario primero dar sin esperar nada a cambio. Sin embargo, colocarse en el lugar del otro, te conduce a la reflexión y a la pregunta más importante de todas ¿Cómo te gustaría que te trataran, si fueras esa persona que es difícil ahora para ti?
Romanos 12 NVI 12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.
Cada situación que incluye comportamientos complejos se vuelve mayormente entendible y hasta aceptable, cuando se trata de ti, de mí y no de otros. Al ponerte en el lugar del otro es justo donde el pensamiento se activa, puedes actuar con paciencia y reconocer que tu alma se llena de la paz que sobrepasa todo entendimiento.
3. Los actos de amor hacen multiplicar la paciencia
Se puede dar y actuar para el bien de una persona sin amor, pero cuando hay amor siempre lo acompañas de actos a favor de quien amas; no es una obligación, es un querer y hacer lo mejor para la otra persona, por encima de cualquier dificultad aunque parezca hasta irrazonable para muchos.
Quien tiene amor en su corazón, puede reconocer a Dios en su vida, de otra manera no sería tolerante a la hora de amar sobre la dificultad o adversidad.
El amor verdadero
1 Corintios 13 TLA: Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! 2 Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas. 3 Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás. 4 El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. 5 No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
Recuerda que no hay fórmula perfecta porque no eres perfecto, pero descansa en el ejemplo y el amor del Señor Jesucristo cuando sientas que no hay salida, EL es quien conoce hasta donde puede llegar el agua sin que te ahogues porque Dios tiene el control de todo, pero es tu labor «actuar con el espíritu que Dios ha puesto en ti (poder, amor y dominio propio)«; no te detengas porque un día no funcione, persevera que llegará el tiempo donde lo harás parte de tu identidad.
Toma tiempo para leer: Amando lo difícil y en el nombre Poderoso de Jesús que sean derramados los dones del espíritu que necesitas para seguir adelante con tu propósito de vida.

Un comentario en “Cuando tu paciencia se agota”