¿Has pensado o escuchado decir: «Quiero dejar herencia a mis hijos para que no les toque tan duro, como a mí»? Frente a esto, te invito a reflexionar en tres temas importantes para discernir: lo que quieres, lo que tienes y lo que perdura, probablemente marcarán la diferencia en tu propósito de vida.
Quizás has escuchado lo que Jesús dijo acerca del hijo pródigo:
Parábola del hijo pródigo
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.
Lucas 15: 11-13 RV 1960
Sí has escuchado que ser rico es un problema, puede serlo pero no por poseer riqueza; es un problema cuando tus recursos no se saben administrar o se han conseguido de la manera deshonesta, esto trae problemas que suelen desangrar y destruir las familias, el problema es la falta de valores y principios.
Así que ten en cuenta: Lo que suceda con lo que entregas en herencia o legado dependerá de los valores y principios que el heredero aplique durante su vida, como el desarrollo personal, familiar y espiritual, esto no tiene fecha de vencimiento.
¿Cuál es el mayor problema?
Parece extraño pero, aunque todas las herencias generalmente tienen un propósito, muchas veces se desvanece ¿Por qué crees que pasa?
Cuando lo que tienes no es lo que quieres, podría conducirte a un camino de insatisfacción que se vuelve un peligro cuando terminas menospreciando las posesiones (heredadas o alcanzadas) o cuando lo que tienes no alcanza para satisfacer el anhelo de tu ego.
¿Entonces qué hace la diferencia en las decisiones?
Lo que te diferencia es tu esencia formada a través del desarrollo personal, familiar y espiritual, que te distingue y perdura haciendo parte de tu identidad.
Recuerda: Lo que tienes mucho o poco, trae comodidad pero no siempre trae tranquilidad, ni felicidad. Tampoco se trata de no valorar lo que tienes o lo que heredas. Sería bueno reflexionar sobre algunas preguntas:
¿Cuándo empezaste a anhelar la riqueza o tener ciertas cosas?
¿Que tanto piensas acerca de los bienes que heredarías de tu familia?
¿Cuál es tu legado familiar y espiritual?
Sí tener riqueza requiere inteligencia para mantenerlas ¿Dónde está la sabiduría para aplicarla en el momento que la riqueza ya no esté en tu vida?
Una historia para recordar
El rico insensato
13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14 Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.
Lucas 12: 13-21 RV 1960
Reflexiona sobre como no caer en necedad y cuidar lo que es verdaderamente importante, tu alma y la de tus descendientes. Toma un tiempo más leer acerca de En honor a los que se fueron

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