Caos en la soledad

Una mano solicitando ayuda en medio de la soledad y el caos

Sí la soledad domina tu pensamiento y no tienes amor para afrontar la adversidad, un espíritu despiadado de maltrato se podría apoderar de tu alma, llenar el corazón de odio, intransigencia y dañar físicamente a quienes te rodean, inclusive a los animales, pero hay un camino para salir ¿Lo quieres?

Hace poco me contaron acerca de un joven que maltrataba a un perro, al nivel tan triste que un vecino le dijo que le diera ese perro para él cuidarlo; una persona con mucha menos capacidad económica, que no soportaba ver el daño a un animalito que no tiene otra opción, sino soportar un corazón enfermo, al que se le llama psicopatía. Gracias a Dios, finalmente el perrito encontró un hogar con mucho amor y buen trato, en otro lugar distante, donde cuenta con todo el cuidado como debe ser.

«La psicopatía es un trastorno mental complejo del espectro de la personalidad, caracterizado por una falta de empatía y remordimiento, egocentrismo, manipulación y comportamiento antisocial. Las personas con psicopatía pueden parecer encantadoras superficialmente, pero a menudo violan normas sociales, explotan a otros y actúan de manera impulsiva.»

El maltrato animal es un acto que implica la descarga de frustración y violencia hacia un ser indefenso, sadismo si se disfruta el sufrimiento del animal, o incluso una manifestación de un trastorno psicológico como el trastorno disocial (patrón repetitivo y persistente en niños y adolescentes donde se violan derechos básicos de otros y normas sociales adecuadas a la edad), o posteriormente el Trastorno Antisocial de la Personalidad. ¿Qué hacemos con la persona que conocemos así?

Lo primero que debemos entender, es que estas personas solo tendrán la capacidad de cambiar, si reconoce lo que está mal, de otro modo, no se cambia un comportamiento. Reconocer lo malo, proviene de la consciencia, y entonces ¿De donde proviene el pensamiento consciente? Nace en el primer núcleo familiar o cercano en el que nacemos, donde se desarrolla el pensamiento guiado con el valor y el respeto. ¿Y si no existió? Queda a merced de cada persona elegir entre el bien o el mal.

¿Y por qué elegir el mal?

Una persona que desarrolla su niñez con ausencia de personas a su alrededor que generen un vínculo cercano, de confianza, no recibe amor y tampoco lo manifiesta a otros, no tiene empatía, ni consideración hacia nadie. Sí bien, podría explicar un estilo de comportamiento, no justifica la decisión hacia lo malo, porque aún cuando no sienta amor, sabe en su interior que lo que hace está mal. El daño aumenta, cuando elegir el mal, se le vuelve una costumbre. Aunque podría tender a buscar el amor, no sabe corresponder a el mismo amor. Aquí se agrega un pensamiento cultural, donde interviene las malas amistades, los malos consejos, la moda que los atrapa sin sentido, una sociedad que solo critica desde lejos; que conduce a un ser manejado por la arrogancia, internado en el egoísmo e insensible.

¿Qué podemos hacer para evitar que este flagelo siga creciendo en la sociedad?

Solo hay que abrir la puerta del amor. No solo se trata que amemos a nuestra familia, hay que extenderlo a todo alrededor. Es necesario que aportemos a curar heridas desde la niñez, pues cuando avanza el tiempo, solo aumenta el riesgo de perder el espíritu bueno del niño(a).

Nos queda fácil criticar cuando vemos el mal que hace una persona, pero no percibimos las fallas como sociedad por la ausencia de amor y pensamos que el problema es del vecino. Se nos olvida, que podríamos ser el vecino a quien se le critica por lo mismo. Es necesario trazar el amor desde la familia, a las culturas y las costumbres.

El sentimiento de soledad, obedece principalmente a la ausencia de amor, sientes que no le importas a nadie, que así como has sufrido, estaría bien que otros sufran y se genera una coraza que no admite sentimientos como la tristeza y el llanto, perdiendo la capacidad de ponerte en el lugar de los demás. Permíteme, contarte que el Señor Jesús también experimentó la soledad, padeció sufrimiento, dolor y lloró; nos demostró que hay un camino, siempre buscó a Dios, que puedes elegir el bien independientemente de tu entorno familiar o social ¿Sabes por qué? Aunque el Señor Jesús fue crucificado, nunca dejó de amarte y conoce todo lo que te duele y te enoja. Has que su sacrificio sea enaltecido, es un llamado a tu consciencia, inicia ahora a elegir hacer el bien. Mantente firme y verás como tu pensamiento y tu actuar cambian.

¿Qué hizo el Señor Jesús en tiempos de soledad?

Existen tres hechos importantes en los que el Señor Jesús estuvo en soledad:

  • Hay un tiempo en que se aparta de la multitud, para estar a solas y orar:

Ora, antes de andar sobre el agua

Mateo 14:23 RV 1960
  • Jesús se aparta para orar y buscar fortaleza en el Monte de los Olivos, ante la angustia por su inminente sufrimiento en la cruz:

Jesús ora en Getsemaní

Lucas 22:40-44 RV 1960
  • Vivió momento de extremo dolor en su crucifixión, sintió abandono:

Clama a Dios ante tanto dolor

Marcos 15:34 RV 1960

Si se trata de resumir, el Señor Jesús estuvo en soledad antes de manifestarse, para buscar fortaleza y para clamar misericordia ante el extremo dolor. Y hay un común denominador, en todas las circunstancias buscó a Dios.

Ahora bien, en momentos de soledad, dolor e impotencia, es necesario activar el corazón a la misericordia; cuando necesitas ayuda, sientes desfallecer o en extremo dolor, el camino sería que nuestra alma busque esperanza en quien tiene Poder (Dios). Nunca escondas tu dolor, ni ignores el dolor ajeno, es equivalente a entregar el alma a la dureza, la insensibilidad y la maldad. No dejes pasar mucho tiempo, hay un camino y requiere paciencia, perseverancia y fe, nunca estás solo(a), Dios está en todo tiempo y lugar, solo clama y confía en Él.

Comparte este mensaje, con quien sabes que pasa por momentos de dolor y soledad, estás abriendo puertas de esperanza y puedes salvar el alma de tu vecino.

Da clic es La doctrina no te hace hijo de Dios, te animará a conocer al Dios que te ama.

Publicado por Zeneida S

Libre por la gracia y el amor de Dios.

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