El indulto y la amnistía, no implica un verdadero cambio

Un cambio implica más que una firma

Seguramente has escuchado que el mundo ofrece indulto y/o amnistía a fin de promover la paz, aquí vale revisar tres puntos: ¿Quien tiene la autoridad para darlos? ¿Ha funcionado? ¿Cuál es el motivo por el que Dios, no ofrece el indulto, ni amnistía para negociar el pecado?

Algunos conceptos:

«Un indulto es una gracia otorgada por el jefe del Estado que perdona total o parcialmente una pena impuesta a alguien por un delito, o la conmuta por una menos grave. Es diferente de la amnistía, que perdona el delito en sí mismo. «

«La amnistía es una medida legal que implica el perdón de delitos y la extinción de la responsabilidad penal, tanto de las acciones penales como de las sanciones impuestas. En esencia, es un acto de olvido legal que borra el delito y sus consecuencias. «

«Mientras que el indulto perdona la pena, la amnistía perdona el delito en sí, lo que significa que la persona ya no es considerada culpable. «

Inquietudes:

¿Qué hubiera pasado, sí la desobediencia con tus padres, no hubiera implicado un castigo? Que simplemente todo lo que hicieras malo, tuviera indulto (quitar la pena o castigo), sin el mínimo arrepentimiento, ni esfuerzo de cambio.

¿Que todo el que haya cometido un acto ilegal, el Estado decida indultar (sin juicio, ni condena)?

¿Y si Dios ofreciera amnistía para todo, sin necesidad de arrepentirse, ni lamentarse de lo malo, se olvida y no pasa nada?

Sí el indulto y la amnistía de los gobiernos es el camino para lograr la paz tan anhelada en toda la tierra ¿Por qué vivimos en medio del odio y la guerra?

¿Cómo convivimos donde no hay diferencia entre portarse bien o mal?

Las respuestas a lo anterior, indican que donde no existen reglas es evidente el desorden y el caos, que nace desde la familia, pasa a la sociedad y el mundo; de igual forma retorna del mundo a tu casa. El ser humano necesita un proceso para todos sus actos, que lo conduzcan a tomar acciones que lleven a un camino justo y bueno, que implica hacer lo correcto. Sin ese proceso, los errores y pecados, pierden el propósito y caemos en vivir recurrentemente en un pasado del que no se puede salir, que se aleja del amor de Dios.

Lo que debemos aprender de Dios

Dios en su sabiduría no ofrece indulto ni amnistía para los pecados, pues sabe que hacerlo sería ignorar el camino que nos dejó el Señor Jesucristo, un camino con amor, espinas y sacrificio, que nos permite discernir que nos ama como hijos, a quienes se les tiene paciencia, se les enseña, se les espera, se les perdona y se les ama. Más no es por una norma sino porque nos conoce bien, fuimos hechos a su imagen y semejanza.

El proceso para llegar al cambio, implica el discernimiento, el arrepentimiento, el perdón y entonces viene la transformación de la vida. No es un asunto de palabras, ni firmar un documento, tampoco de promesas que se incumplen, es lo que se escribe en el corazón, porque subirá a nuestra mente y se manifestará en el cuerpo y el alma. Posteriormente, los hechos de nuestro andar y comportamiento, darán fe del cambio.

La transformación de una vida es visible y permanece cuando cumple su proceso, es la única forma de conocer la paz interior y entonces, se puede evidenciar la paz al exterior. No es un asunto de buscar culpables, es un proceso que requiere manifestaciones de lo que en verdad quieres y a lo que estás dispuesto.

En la tradición judía, había un acto similar al indulto en la pascua, fue allí justo cuando fue liberado Barrabas que había hecho mucho daño y en su lugar fue crucificado el Señor Jesucristo ¿Crees que esto le benefició a Barrabas y a su prójimo? El salió y no tuvo absolutamente nada que lo promoviera a hacer el bien, solo disfrutó estar libre para seguir haciendo lo que quisiera (el mal). Lo más grave es que aún pasa en nuestros tiempos.

Dios tampoco ofrece una amnistía, puesto que no se puede perdonar a quien ni si quiera es consciente del daño que hace y tampoco siente arrepentimiento como para pedir perdón. De hacerlo, no haría sentido la diferencia entre el bien o el mal. A continuación, Dios muestra un camino certero que lleva al verdadero cambio para lograr la paz, implica cinco (5) temas:

1. Pedir sabiduría

2. Discernir entre el bien y el mal

Pablo exhorta a los hermanos

1 Tesalonicenses 5:21-22 RV 1960

3. El arrepentimiento es parte del proceso

4. El perdón limpia

5. La verdadera paz es con hechos

Si conoces a alguien a quien le cuesta cambiar, compártele este blog y recuerda elevar una oración a Dios por su vida.

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Publicado por Zeneida S

Libre por la gracia y el amor de Dios.

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