Cada vez que suele aparecer una tragedia como la del terremoto en Venezuela, damos gracias a Dios por guardarnos y a su vez pedimos misericordia por nuestros hermanos que sufren la inclemencia del desastre. Y surge dudas y temor ¿Será que el lugar que pisamos ahora estamos a salvo?
El hecho de estar vivos hoy, nos hace sentir que nos hemos librado de un desastre y es verdad, pero se nos olvida que es válido hasta «este momento». No conocemos el mañana o los próximos días. Hay un plan de vida para cada uno de nosotros, todo tiene su comienzo y su fin.
Atormentarnos por cuando será el fin, conduce a la preocupación y no actuamos con ocupación y pensarás ¿Ocuparnos de qué? Hagamos una reflexión de al menos 5 cosas:
1. ¿En quién creemos y a quién obedecemos?
2. ¿Cuáles son los principios y valores que adoptamos en cada situación que tenemos?
3. ¿A quién le dejamos de hablar o estamos odiando porque es diferente a nosotros?
4. ¿Estamos amando de verdad y de forma honesta a nuestro Dios y al prójimo?
5. ¿Cuánto tiempo nos queda de vida?
Hay muchas preguntas para reflexionar que ayudan a a filtrar lo que decimos, escribimos, lo que hacemos y sobre todo, lo que no hicimos sabiendo que era pertinente hacer.
Sobre nuestras malas acciones podemos pedir perdón y tenemos la oportunidad de cambiar, pero lo que no hacemos tiene dos inconvenientes: el tiempo no vuelve atrás y no sabemos si tendremos el tiempo para pedir perdón por haber fallado.
Hay una invitación que tenemos tu y yo, no dejemos pasar más tiempo para pedir perdón y hacer o reparar lo que sea necesario mientras estamos con vida. No somos intocables, muchos venezolanos desearían haber tenido un día más de vida para ponerse a cuentas con otras personas y seguramente, hubieran perdonado de corazón a todos los que les hicieron daño, pero su tiempo fue hasta hace poco. Solo Dios conoce el estado de cada una de sus almas, otros quizás no tenían una carga pesada, estaban en paz y cuidaban de su relación con Dios; aún así, fueron llamados por alguna razón que solo el Señor Jesús conoce.
Pongamos nuestro cuerpo, la mente y el espíritu en el lugar donde están los venezolanos, vistámonos con su dolor y sufrimiento, cierra tus ojos e imaginemos que todo al rededor donde estamos está destruido ¿Te parece que eso no pasaría o no es tan probable?
Te invito que oremos por los venezolanos y por todos quienes sufren tragedias en el mundo, incluyámonos porque necesitamos clamar a Dios por su misericordia y perdón. No te duermas sin acordarte que el Rey de Reyes está vivo y su Espíritu Santo es quien te convence de conceder el perdón y de pedir perdón. Aún siendo imperfectos, cuando sea nuestro tiempo, viajaremos con menos cargas y reposaremos en la voluntad del Señor Jesús. Puedes orar con tus propias palabras, pero si deseas, oremos juntos:
Padre Celestial, que reinas en todo, que has tenido compasión de nosotros, que nos has perdonado por causa de nuestro Señor Jesucristo; hoy clamamos en el nombre Poderoso de Jesús por tu misericordia, aquieta las aguas, el cielo y la tierra, perdónanos por tanto daño causado desde lo que anhelamos en secreto hasta lo que hacemos, perdónanos por lo que debiendo hacer, no movimos un dedo y lo dejamos pasar sin ningún lamento. Habita en nuestro ser, entra en lo más profundo de nuestro corazón y renuévanos con tu poder.
Concédenos tu ayuda en nuestra necesidad y momentos de dificultad, limpia nuestros corazones de tanta división, perdónanos por centrar los gustos, los pensamientos y las preocupaciones en tu lugar, olvidando que eres Dios por encima de todas las cosas.
Gracias por tu amor, tu gracia y tu favor. Protégenos donde quiera que estemos. No queremos estar fuera de tu unción y bendición. Amén.
No hay lugar donde se pueda estar a salvo de las tragedias, dar la mano al que la necesita y orar a Dios en todo tiempo es lo que permite sobrevivir en la dificultad. Mira a continuación la reflexión en el libro Eclesiastés:
Tiempo y ocasión es para todos
8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. 10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
11 Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. 12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.
Eclesiastés 9:8-12 RV 1960
No tenemos el control absoluto sobre las circunstancias, ni conocemos el futuro y aún así, debemos esforzarnos, vivir con Fe, Esperanza y Alegría, confiando en Dios, nuestro Creador.
Conviene en estos tiempos difíciles conocer El poder de tu palabra dale una mirada y compártelo con quien amas, es Dios quien nos enseña como edificar la palabra.
